El lenguaje del libro reside en la abstracción “el residuo de la resta” ,” el infinito”, “la luz”, “el punto” y, por momentos, se repliega sobre sí mismo, como si intentara sostener una idea en lugar de articularla. Evoca una atmósfera densa de aliento contenido en la que todo parece interconectado.
Con la irrupción del cuerpo, la memoria, el fracaso o el más leve gesto, abandona la formulación abstracta y se compromete con la materia concreta. ,”Aún hay luz” escribe el poeta; y dentro de esa fisura, el texto se vuelve más inmediato.
-Verónika Reca
2026.