En esta línea de trabajo se sitúa El proceso traductor, poemario signado por la reflexión metaficcional y enemigo del arrebato lírico desde su título, en la línea de las creaciones que convierten al lenguaje en protagonista de sus páginas y que meditan sobre la I’mposibilidad de la comunicación. Si Alejandra Pizarnik, tan presente en estos versos, reflejó este hecho de forma incontestable al preguntarse “Si digo agua, ¿beberé?/ Si digo pan, ¿comeré?”, Alejo Álvarez es asimismo consciente del fracaso anticipado de su tarea, por proponer una palabra cercana a la “fértil miseria” descrita por Álvaro Mutis a la hora de describir el ejercicio poético: Cada vez más cerca del esplendor / pero amarrada siempre a la miseria”.
-Francisca Nogerol Jiménea
Páginas 35 | 2025.